miércoles, 23 septiembre 2020

EDITORIAL 01_DE ALTERNATIVAS Y FUEGO(INTERIOR)

“La alternativa al neoliberalismo, se llama conciencia”
José Saramago

Si algo debió haberse encendido en todo Chile con los incendios, deberían ser nuestras conciencias. A propósito de esto y de todo lo que le precede, hoy estamos entre dos opciones brutalmente contradictorias; la resignación o el hacer frente. La primera es hija de ese discurso totalizador y aplanante que ya parece una religión absoluta; la que dice que no hay más verdad que la libertad de los mercados. La competitividad, el emprendimiento y el crecimiento, convenciéndonos que es esto lo que produce bienestar. No importa que la gente viva mal, porque nos están diciendo lo bien que vamos a ir todos, no importa que ya nadie con la cabeza y el corazón bien puestos, se lo crea. O que la gente vea todos los días en los hechos que esto no será verdad.
Para ellos, para la casta, no importan ya los hechos, que para eso existen las pantallas que nos alienan, las historias rojas, las noticias, el fútbol dela selección, la farándula, la caridad. El discurso oficial baja desde muchos puntos. Baja desde el congreso, desde los discursos políticos, pero también desde las universidades y la academia, con sus artículos parciales, poco comprometidos y asépticos, baja desde las salas de clase y las bibliotecas, desde los museos, desde los cines y los cafés de marca, baja hasta desde las discotecas de moda. Baja desde las ONGs, baja vestido de responsabilidad social empresarial, baja en forma de donaciones,de conservadurismo, baja casi siempre vestido de traje, pero también se viste de resignación.
La resignación nos llega igualmente desde múltiples frentes, desde la iglesia, desde los púlpitos, desde los medios de comunicación, desde los empresarios que dicen una parte de la verdad y que compran políticos, desde la justicia débil con el poderoso, desde el amén a la expansión inmobiliariay a la desaparición de lo poco que poseen nuestras ciudades de patrimonio construido, baja destruyendo mercados populares, antiguas fábricas, cooperativas y pequeños negocios de barrio, baja comprándoselo todo, escupiéndolo luego en forma de navidad y de centro comercial los domingos.
La resignación baja desde el sentimiento de culpa, diciéndote que tú eres culpable de estar cesante o ganar una miseria, de tu situación, te dice que si tú no eres exitoso o no te forras, si no eres un emprendedor, eres tú el culpable. Es perfecto el dominio y el control sobre nuestras cabezas, ya no se basa en la policía o en la fuerza y la coacción, se basa ahora simplemente en el dominio mental que ha logrado con los años aturdiéndonos.
Una resignación que ya funciona en nuestros jóvenes universitarios, en la generación de fabricar esclavos que no cuestionen nada, que se saquen los ojos compitiendo, mientras se hunde la memoria, las vivencias, la historia. Nos quieren como muertos vivientes, que hablen de futbol y de la vida privada del resto, la aniquilación del espíritu crítico y el desprecio del conocimiento, en la ridiculización de la disidencia, en la vergüenza como mecanismo de control social.
El otro camino es la rebeldía, el grito de la inteligencia, el decirnos“yo no asumo esta podredumbre”, esta actitud sin duda es una actitud intelectual, un posicionamiento, que proviene del fuego interior de querer cambiar, de la lucidez del posicionamiento por esos otros valores, de quien piensa y entiende que hay unos derechos humanos que deberían cumplirse, de una sociedad donde no haya marginados, donde no haya injusticias.Esa rebeldía fundacional, significa defender que existe eseotro mundo posible, con unos derechosque deben ser mantenidos, ante todo, como la igualdad.
Este medio busca ser una inquietante aventura en busca de esa lucidez, que a la vez significa muchas cosas, incluso sobriedad, hacer pensar, pausarse, de tener tiempo libre para poder leer y conversar, usar la calle, sintiéndose libres de opinar, de movilizarse, que en este caso significa un esfuerzo por pensar y por hacer pensar. El valor de la movilización en torno a las ideas fue, es y será la transformación. En ello confiamos.
Vivimos en un mundo plagado de incertidumbres, hoy más que nunca. Qué duda cabe de ello. Casi todos la toleramos muy mal, da miedo. Lo peor es la tentación de encontrar a alguien que te dé la receta barata para combatir ese miedo, es lo que todos inconscientemente buscamos. Esto es terreno fértil para cualquiera y eso es un gran riesgo… pero aun así, aunque apareciera el mejor líder que pudiésemos pensar, una persona muy bien intencionada, inteligente, formada, consciente y razonable quepudiese proponernos sus ideas de cambio y revolución como un atajo directo y sin evolución, al día de hoy sería casi imposible de concretar porque no estamos preparados aún en las bases. Para cualquier cambio social yen los imaginarios que de verdad nos permitan salir de este atasco en el que estamos, sería absolutamente necesario preparar a esas grandes masas despolitizadas, a ese montón de gente que ve el mundo de forma errónea, que no les interesa para nada una sociedad más igualitaria o que ni siquiera pueden pensar para planteárselo.
Hay de hecho una gran y triste dicotomía en todo lo anterior, como la que hablábamos al principio de esta editorial, ya que estamos entre dos opciones aparentemente opuestas; la urgencia del cambio, con muchísima gente que lo está pasando muy mal y esa otra necesidad de cambio evolutivo en nuestra propia y lenta generación de masa crítica que pueda imaginar nuevos escenarios y plantear por si sola nuevas perspectivas.
El construir experiencias alternativas, es un gran reto que puede ser el comienzo de un camino. Que no te engañe el titulo de nuestra nueva revista, muy frecuentemente una utopía suele revelar a poco de andar su naturaleza distópica al mirar bajo la alfombra. Si la gran utopía del desarrollo no funcionó, es hora de mirar y darle un ojo a cómo van estas pequeñas y múltiples distopías.

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