martes, 2 marzo 2021

EL NEGOCIO REDONDO: LA NECESIDAD DE HABITAR

El cambio climático es una consecuencia de nuestros actos, y no nos queda otra que afrontar lo que hemos causado. El ser humano a lo largo de lo historia ha ignorado y despreciado a la naturaleza, utilizando sus cualidades como algo rentable generando negocios para beneficio personal, sin importar si para lograr esos objetivos se destruye el paisaje natural, nuestro medio ambiente, los ecosistemas, y se extingue la flora y fauna del lugar.

Lamentablemente la urbanización de las ciudades ha seguido esta misma línea de interés económico por sobre el interés en lo social. Un ejemplo de esto es nuestro proceso urbanizador, como principal ejemplo y referente la ciudad de Santiago en Chile y su área metropolitana, una ciudad sin límites, que no duerme ni espera a nadie, donde si tienes interés en recorrer sus calles, deberás tomar el auto o bien sumergirte en densas multitudes donde predomina la ley del más fuerte o el más rápido, y el modo de habitarla no es muy distinto, al adentrarte, a una jungla. Podrás darte cuenta de que existen dos grandes estilos:
Uno de estos, es la vivienda de uso transitorio, que plaga cada calle (hostal, residencial, arriendo de departamentos, de piezas, de camas) donde los espacios son reducidos y compartidos, además de una ausente privacidad debido a la escasa aislación que permite el ingreso del ruido generado desde el exterior, desde las personas caminando por la acera hasta escuchar el motor y el contacto de la rueda con la acera de los distintos vehículos.
Y por otro lado están las viviendas unifamiliares, o de uso más definitivo, edificios donde hoy predomina la ocupación vertical y que contienen en su interior a familias viviendo en escasos metros cuadrados, debiendo soportar el contacto entre ellos y tolerar el contacto indirecto con la vida de los vecinos, ya que se encuentran rodeados entre ellos, interfiriendo en el espacio del otro, desde la música inmoderada a cosas más personales, como lo es, ocupar el baño.
Lo decepcionante de todo esto, es darse cuenta de que la calidad de vida no es un factor tomado en cuenta por los organismos que construyen ni por los estándares, que incluso están por sbajo parámetros internacionales mínimos, reduciendo la cantidad de materiales aislante por ejemplo o usando muchos materiales de corta duración. Esto es más bien, un aprovechamiento de la necesidad por habitar; habitar por trabajo; habitar por estudios; habitar para dejar la toma a la que no llega el agua ni la luz; habitar para escapar de los balazos y de las carreras clandestinas, se terminan creando espacios habitables con materiales de bajo costo, de cuestionada durabilidad y además diminutas dimensiones porque se sabe que de cualquier forma, el que necesite un techo terminará tomando esa opción. Sin dejar de considerar el riesgo al que está expuesto el habitante, gracias al hacinamiento y a la distribución de departamentos, un incendio iniciado en un piso puede perfectamente quemar cinco pisos más. Entonces si vemos lo anteriormente mencionado, ¿realmente vale la pena vivir así?. En un vaivén de emociones que te consumen la existencia dependiendo de cómo vivas, si tienes una buena situación vivirás cómodamente, pero alejado de la verdadera realidad de la sociedad, cegado por tus privilegios y comodidades habitacionales. El que no tiene algo, con el estómago vacío morirá de frío a la intemperie, y el que lucha por tener algo; ahorrando; trabajando, conseguirá un techo que lo refugie, pero se verá expuesto a las precarias condiciones de construcción en la que son entregadas las viviendas sociales, además de soportar el ingreso de vidas ajenas en lo que él consideraba un hogar. Esto deja en manifiesto que como sociedad vamos caminando hacia atrás, dejando de tener empatía, volviéndonos frívolos, ausentes de solidaridad, víctimas perfectas de lo que se viene con el cambio climático, esa destrucción que nosotros hemos ido fomentando y de cierta manera somos autores, yo soy uno, si pensara distinto mucho no podría hacer, y si usted leyera esto y apoyara los cambios, tampoco se lograría mucho, si hay intereses económicos detrás buscando destruir bosques, apropiarse de ríos, mares, la naturaleza en general, grandes industrias que no se van a detener, así que sólo nos queda disfrutar de lo que nos queda, de lo precario a lo que hemos logrado tener acceso, del aire que respiramos (por lo menos aún no lo han privatizado), diría que disfrutemos del agua, pero en el norte es intomable debido a la cantidad de minerales que contiene, disfrutemos de la vida antes de que la naturaleza se cobre lo que le debemos, alimentándola con nuestra carne y huesos como ofrenda por todo lo aprovechado sin vergüenza alguna.
Palabras claves: vivienda social, cambio climático, vivienda efímera, urbanización, habitar

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Alma exploradora sin objetivos definidos guiada por sus cambiantes e intensas emociones que no suelen ser comprendidas, permitiendo su desarrollo en soledad acompañada de sus constantes pensamientos que no le dejan descansar, luchando diariamente por mejorar su realidad actual y desde su realidad futura poder colaborar en el vivir de los demás gracias a la vulnerable experiencia.

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