miércoles, 23 septiembre 2020

Arquitectura empoderada o el ciclo virtuoso [Compromiso-Conciencia-Educación-Comunidad]

Cambio climático es un término que nuestra generación ha escuchado recurrentemente desde pequeños, calentamiento global, efecto invernadero, reciclaje fueron temas frecuentes en nuestras clases de ciencias naturales. Y aún lo son. Llegábamos a nuestra casa comiendo un paquete de galletas hablando sobre cuidar al planeta sin saber que al botar el envoltorio a la basura, sería quemado en un vertedero. ¿Cuántos serían capaces a esa edad de ser “zero waste”?.

Al día de hoy pareciese ser que en gran parte esa inconsciencia de niño pequeño(pero sin ingenuidad) y falta de disposición de las empresas e industrias que contribuyen de sobre manera a la contaminación ambiental en la actualidad a la hora de verse comprometido el confort económico es la que dejará sin hogar a generaciones venideras. Digo en gran parte, porque este tema es algo que va mucho mas allá de reducir emisiones, de descarbonizar la economía, de que exista una transición a las energías renovables, medidas fundamentales, pero que sin un compromiso y plena conciencia social y cultural no se obtendrán buenos resultados. Esto conlleva afrontar cambios radicales.

El educar a la población en temas de arquitectura y urbanismo es fundamental y no existen políticas para justamente concientizar a la gente, no puede ser que la gente no sepa de donde vienen los materiales de los que está construida su vivienda y ni cuales son esos materiales. Una persona que necesite madera para construir va a una ferretería, compra la madera, construye y se acabó su problema. Desconoce el verdadero proceso que existe detrás de la producción maderera y forestal en Chile por ejemplo, en donde el costo es más que $14.990 por un pilar de 4×4”x 3.2 m de pino oregón, es entre una de tantas cosas, familias campesinas condenadas a la pobreza productiva de sus campos debido a la erosión y contaminación ocasionada por las grandes plantaciones de especies de árboles introducidas, algo que la gran parte de la personas saben pero prefieren hacer oídos sordos, no son conscientes del poder que tienen en sus manos y eso es aplicable en muchos ámbitos, viéndose muchas veces forzados a consumir lo que el mercado ofrece, libre mercado, poco regulado, y esclavizante para la gran mayoría.

No se le puede pedir ética y conciencia al capital, porque no lo tiene ni lo tendrá. Se requiere un mayor compromiso social, para exigir regulaciones, así como también para fomentar la participación de la ciudadanía. Como generación de futuros profesionales de la arquitectura se debe estar plenamente conscientes de que estamos viviendo una etapa de transición crucial y quizás definitiva(y lo digo sin aires de ser lapidario), en donde desde una altura de miras podamos atribuirnos cierto empoderamiento, justificado en el conocimiento y compromiso con la profesión, de ser agentes reales de cambio. Quizás suene un poco utópico, pero desde nuestra área se puede contribuir significativamente, saber que el arquitecto puede ser intermediario entre el tejido empresarial-político y la comunidad urbana, verlo como una posición de privilegio en donde podamos luchar, exigiendo por una planificación en conjunto de proyectos que sean armonía pura entre la humanidad y el ecosistema. Porque hay que reconocer que varios arquitectos han participado activamente en la investigación y desarrollo de tecnologías que van en ayuda del cuidado y preservación del medio ambiente, pero no es suficiente cuando todo es fomentado a la mercantilización. Todo es absorbido por nuestro sistema neoliberal, en donde existe muy poca o casi nula solidaridad social. Aprovechar la posición ligada a ser un profesional de la arquitectura para unir los cabos sueltos que desembocan por ejemplo en el urbanismo insostenible que tenemos actualmente.

Más allá de poner seguir poniendo énfasis en el potencial de proyectos que serán tragados por la máquina del sistema económico. Hay que fortalecer el poder de acción pública del arquitecto. Pilar Barba (Directora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile el año 2008) mencionaba: “Debemos formar nuevas generaciones más cultas, reflexivas y críticas. Capaces de escuchar e interpretar la realidad y establecer una relación hermenéutica con “el otro” (no sólo el cliente, sino, sobre todo el prójimo) extendiendo nuestra acción ya sea de las políticas públicas, desde el ámbito privado o desde el apoyo directo a las comunidades. Finalmente el arquitecto debe ayudar a formar ciudadanía”. En sus palabras se deja entre ver el claro rol de educador de los arquitectos futuros y actuales, mas allá de un aula académica. En la calle, con las persones. Mismas personas que desconocen como un arquitecto colabora a planificar y construir la ciudad y para que esto tenga un real impacto social medio ambiental, debe ser un trabajo en conjunto.

 

 

Imagen de portada: América invertida, dibujo de Joaquín Torres García, 1943 . Artista uruguayo, fundador de la Escuela del Sur. «He dicho Escuela del Sur porque, en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur”

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Nacido y criado entre paredes de la represión mental. Observador errante e intento de escritor por necesidad, pero sin talento. Estudiante de Arquitectura, en consecuencia.

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