miércoles, 25 noviembre 2020

VALPARAISO. LA CIUDAD MASTICABLE.

Nuestras ciudades le siguen quitado miles de hectáreas a nuestras superficies de cultivo. Esto además significa reducir las capacidades de retención de CO2 del territorio. Sin embargo, la tecnología de hoy permite cultivar eficientemente comida en las ciudades, desde sus áreas verdes hasta los muros, los techos y las terrazas.

En la ciudad de Valparaíso esta propuesta trata de subirse al impulso de una idea, que está permeando muchas ciudades en el Mundo: como el uso hortícola de las terrazas de edificios y ex puentes de tren en Nueva York, los huertos públicos en las principales ciudades de España o los jardines hortícolas públicos en la ciudades de Bélgica y Holanda. Todo ello basado en la agricultura orgánica, el reciclaje, las composteras, las semillas limpias, la ausencia de pesticidas químicos y sobre todo el uso socialmente compartido de una Agricultura pública en escala humana y socialmente compartida. Macchu Pichu  hace muchos cientos de años lo hizo en su particular contexto.

En las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, cuando el autor trabajaba como ingeniero en CETAL, el Centro de Estudios en Tecnologías Apropiadas para América Latina, hoy extinto, el huerto orgánico familiar era una tecnologe hoy extinto,mo vinos, quesos frutas etc.as qua de liobersciogn escala humana y socialmente compartida.ía que se ayudó a difundir por toda América Latina y que se transformó en una pequeña herramienta de liberación alimentaria en comunidades urbanas periféricas, tomas de terrenos y campamentos de los sin casa. Tecnología que posteriormente permeó algunas clases más pudientes y llegó, en el planeta del siglo XXI, a la valorización de la agricultura con recuperación de suelos, sin pesticidas químicos, sin transgénicos y reciclando toda la materia orgánica. De hecho, Chile exporta hoy en día productos muy caros con sello orgánico, tales como vinos, quesos, frutas etc.

En los años 80 apareció por CETAL en Valparaíso, y desde Australia, la permacultura, que unía estos procesos agrícolas con el hábitat sustentable de las personas y generó un línea de la Arquitectura, la de la cultura permanente o permacultura[1], a la cual grupos de arquitectos se han ido sumando  en todo el mundo[2].

Todo esto es historia. Sin embargo, hoy en día diseñadores chilenos ya han desarrollado sistemas constructivos que permiten la paredes cultivables, jardineras domésticas para productos agrícolas, mini invernaderos. Hay grandes empresas que “chipean” o trituran restos agrícolas y de podas, con lo que fabrican comercialmente toneladas de “compost” para mejorar suelos, también hay grandes empresas de lombricultura que logran producir humus puro de lombriz que se vende muy caro en los supermercados.

En Chile es posible comprar soportes para composteras y lombricultura para procesar los orgánicos domésticos listas para usar en los supermercados. Desde hace años se han mejorado las técnicas de riego y el uso eficiente del agua, la recolección de aguas lluvias y el procesamiento de aguas residuales, incluso la desalinización de agua de mar alimenta ciudades completas, como Antofagasta, también existen edificios con terrazas cultivables y aumentan los proyectos de techos verdes en las ciudades.

Vale decir,  Hoy la tecnología para esta idea, “la ciudad que se mastica”, está vigente existe por partes, es simple y está  a la mano.

Valparaíso aparece en la estadística como una de las ciudades con menos áreas verdes consolidadas de Chile: 0,6m2 por habitante, algunas ciudades del mundo y comunas de Chile presentan hasta 16m2/ habitante. Área verde consolidada es un área con planificación, diseño, mantenimiento y equipamiento de uso.  De eso Valparaíso tiene muy poco.

Sin embargo, Valparaíso posee frondosas y verdes quebradas, que a simple vista panorámica de la ciudad, indica un potencial enorme, que podría sacarnos de esa mala posición estadística. Las quebradas son áreas no urbanizadas y de uso publico hasta hoy no organizado. Están rodeadas de viviendas y miles de familias, han sido pasto de enormes incendios, tomas de terrenos, aluviones y sitio para crear basurales clandestinos. Sin embargo, están en medio de la ciudad, que se descuelga por los cerros[3].

La oportunidad está, la necesidad de control y uso ciudadano están allí, sólo falta inversión, manejo cultural y un plan, con carácter épico, que lleve  a la ciudadanía de Valparaíso a incorporar por fin las quebradas a su patrimonio natural y productivo.

De acuerdo a como se las considere en Valparaíso son varias decenas de quebradas, en la comuna hay 17 causes naturales y diez quebradas  mayores. Hay hasta 9 terrazas desde la cumbre al plan. Vale decir el objeto de trabajo existe. Por lo anterior, el desafío mas importante no es la tecnología, es la cultura de la ciudad, la cultura alimentaria y el  proceso de transferencias que sufre la comida.  Esto ocurre en todo el planeta. Hoy en día un vegetal puede pasar hasta tres semanas entre el productor que cosecha y el supermercado urbano, agregando en la cadena de valores: Los costos de transporte, de los mayoristas, los minoristas, los empaques y las cadenas de frio. Así una lechuga que se puede comprar en 100 pesos en el campo, llega hasta los 1000 pesos en la góndolas de los supermercados, enriqueciendo bolsillos de quienes en su vida han cultivado nada comestible.

La ciudad masticable es aun un sueño, pero de eso se trata la universidad, llevar los sueños a las ideas y propiciar que sean posibles. Aun es difícil imaginar nuestras avenidas sembradas, de manzanos y naranjos en lugar de plátanos orientales y a las plazas publicas con espinacas y tomates, imaginar a adultos mayores ocupados de huertos cercanos a sus moradas o un programa abierto de huertos ciudadanos y sobre todo, que la gente, el habitante urbano, respete esos usos, una cuestión cultural que hay que desarrollar educativamente y con involucración de todos los actores. Sin embargo, ya hay casas que ya cultivan parte de sus alimentos, balcones con plantas de condimentos y edificios con fachadas verdes comestibles. Esperanzas hay de que esto se puede, Valparaíso como ciudad creativa puede dar ejemplos importantes en este desafío.

 

Microempresas locales venden ya los kits para cultivos domésticos y hay empresas chilenas que ofrecen los sistemas de impermeabilización y soportes para los techos y terrazas verdes. La técnicas de almacigado permiten obtener miles de plántulas listas para el cultivo. Sólo falta de determinación y algunas acciones políticas locales que incentiven y soporten este cambio tan profundo de las estructuras y patrones de consumo. Hay hoy en día países donde esta actividad les entrega el placer de quehacer productivo a una tercera edad cada vez mas abundante y activa.

La “ciudad masticable” es un título simpático e inolvidable para desatar una revolución alimentaria, creativa,  con compromiso social y participativa. Tres palabras que están en los cambios necesarios de nuestra sociedad del futuro. La ciudad masticable es además reductora de carbono y ataca creativamente al calentamiento global. Estamos ad portas de los 10.000 millones de seres humanos poblando la Tierra y mas de un 80% de ellos viviendo en las ciudades, la ciudad masticable es un cambio cultural  necesario. Valparaíso por su topografía y su gente tiene la oportunidad única de ser la primera “ciudad masticable” de Chile.

 

 

[1] Wiki. El término permacultura (como un método sistemático) fue acuñado por primera vez por los australianos Bill Mollison y David Holmgren en 1978.

[2] Permacultura Perú www.permaculturaperu.com/, Asociación GAIA www.gaia.org.ar

[3]http://www.plataformaurbana.cl/archive/2015/06/03/plan-de-reconstruccion-en-valparaiso-pretende-convertir-las-quebradas-en-un-nuevo-parque-urbano/

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Ciclista otoñal, abuelito de nieta y nieto, compositor, cantante popular, pintor vigente, abuelito de nieta y nieto, 6 perros rescatados, dibujante de comix y caricaturista con obra, vago antártico, feministo, Ingeniero electrónico, magister en ciencias del desarrollo local, doctorando infinito, académico de Arquitectura, director de la unidad de Arquitectura Extrema UTFSM, Presidente del directorio de Fundación TERRAM para el desarrollo sustentable, Miembro del Foro de Altos Estudios Sociales de Valparaíso, fellow de ASHOKA emprendedores sociales globales, SCI Solar Cookers International, Columnista impenitente, diseño y construcciones barrocas andinas, militante de las ciudades comestibles, ambientalista jamás ecologista, conferencista de la pomada marciana. Judoka retirado, Duque de Concón, ex ciudadano de Lovaina la Nueva. 34 libros agotados...y contando.

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