miércoles, 25 noviembre 2020

Algunas consideraciones sobre John Reed. A propósito de la reedición de “Diez días que estremecieron el mundo”

Hace algunos meses la Editorial Quimantú publicó la reedición del libro “Diez días que estremecieron al mundo” de John Reed, luego de diez años que la primera edición viese la luz, inaugurando de paso la colección “Clásicos Quimantú”. Cabe destacar que la primera edición de la Editora Nacional Quimantú —antecesora de la Editorial Quimantú— se remonta a febrero de 1972, y que las últimas ediciones, que datan del 2007 y 2017 respectivamente, la reproducen de forma, añadiendo en el primer caso una presentación, y en el segundo, un prólogo de Raúl Zibechi.

Precisado lo anterior, cabe señalar que la dicha versión de “Diez días que estremecieron al mundo” presenta ciertas particularidades que la diferencian de otras ediciones, como por ejemplo, con la de Editorial Progreso[1].

De esto resulta que la primera no cuenta con las “Notas y aclaraciones” presentes en la segunda, las que a pesar de mostrar ciertas inexactitudes por parte de Reed, no dejan de ser meticulosas, permitiendo juzgar las sensibilidades políticas del autor en torno a los partidos y grupos que rivalizaban entre sí durante la Revolución de Octubre.

Asimismo, la edición de Quimantú cuenta con once capítulos, a diferencia de la edición moscovita que posee doce. El capítulo faltante es “El comité de salvación”, que originalmente fue ubicado entre los capítulos “Avance incontenible”, traducido en la edición de Quimantú cómo “¡Adelante, a paso de carga!”, y “El frente revolucionario”, traducida del mismo modo en la original.

Por otra parte, la edición de Quimantú posee 9 notas al pie, mientras que en la versión de Editorial Progreso se encuentran 83 notas al final del libro. Lo mismo sucede con los “Apéndices”, incluidos por Reed en su primera publicación, entre los que se cuentan 12. En cuanto a la diferencia de páginas, la primera posee 325 páginas, y la actual, 275. Una diferencia de 50 páginas en total.

Diferencias que, en fin, podrían desestimar en principio el valor de la actual edición de “Diez días que estremecieron al mundo” de Editorial Quimantú, de no tomar en cuenta que ésta se encuentra inserta en un libro de bolsillo. Es decir, la crónica por excelencia de la Revolución de Octubre, está disponible en pequeño tamaño, tapa blanda y por supuesto, a un precio más que asequible.

Sin restarle el tenor político a tales distintivos, como señalamos en un principio, esta edición es exacta a la de 1972, contando así con el prólogo a la primera edición de Alejandro Chelén Rojas, en aquel entonces gerente general de la Editora Nacional Quimantú, quien fuera también diputado por el Partido Socialista Popular[2] y senador por el Partido Socialista.

Dando esto por sentado, podríamos decir que el prólogo de Chelén no fue obra del azar[3]. Hay que subrayar además, como lo hace el historiador Nicolás Acevedo, que la biblioteca de Chelén, fue quizás una de las más importantes de la izquierda chilena antes del golpe de Estado[4].A fin de cuentas, éste último propuso parte de los libros de la Colección de Pensamiento Social, simplemente porque se encontraban en su biblioteca, entre ellos, el mismo “Diez días que estremecieron al mundo”, que a pesar de impulsar su publicación, no pudo evitar que la edición de Joaquín Gutiérrez le valiese varios recortes, tal como evidenciamos anteriormente.

Tampoco estodesestima el hecho de que la primera edición contó con un tiraje de 5000 ejemplares, teniendo dos ediciones más para ese entonces, entregando un total de más de 50.000 libros a distribución, cada uno de los cuales contó con una frase no menos indicativa del profundo proceso cultural de la época: “Hecho en Chile”.

En cuanto a su respectiva colección, el libro de Reed fue parte de la colección “Quimantú para todos” en el caso de la Editora Nacional Quimantú,mientras que, según expusimos en un comienzo, pertenece a la colección “Clásicos Quimantú” en el caso de la Editorial Quimantú. Como sabemos, la condición de “clásico” es siempre arriesgada, particularmente para el pensamiento crítico, más cuando éste se constituye desde la organización popular.

En virtud de ello, cabe mencionar que en su primera edición, la Editorial Quimantú concibió la publicación del libro como parte de un desafío, un modo de entender cuáles eran las intenciones primeras al construir el socialismo, sacando así las respectivas lecciones, vislumbrando los cambios de rumbo, aciertos y desaciertos, de aquello que a principios del siglo pasado comenzó, y de lo que en el presente sólo quedan sus ruinas.[5]

Del mismo modo, a juicio de Raúl Zibechi, quien prologó la último edición, “[Diez días que estremecieron al mundo] es mucho más que un maravilloso libro de historia. Es un libro-brújula de gran valor para orientarnos en estos momentos de caos sistémico, de tormentas y borrascas que nublan la visión. Aunque brilla como pocos, tampoco es un faro que nos indique el camino. Cada pueblo deberá desbrozarlo como mejor pueda. No habrá por tanto, ejemplos a imitar o caminos trazados para recorrer. Sería tanto como la negación de la emancipación”.[6]

En conclusión, la lectura de la crónica por excelencia de la Revolución Rusa, cobra especial relevancia hoy, a más de cien años del asalto al Palacio de Invierno y casi treinta de la desintegración de la URSS, siempre y cuando seamos capaces de reemplazar lo clásico por lo urgente y necesario. Pues los hechos son obstinados, al decir de Lenin, el mismo que recomendó desde el fondo de su corazón “Diez días que estremecieron el mundo” a todos los obreros del mundo.

NOTAS

[1] Por lo visto, traducida al español desde la publicación original, editada e impresa e impresa en 1919 por Boni&Liveright, Inc. para International Publishers, editorial del Partido Comunista de los EEUU, del cual Reed era miembro. Extraído de: https://www.marxists.org/espanol/reed/diezdias/index.htm

[2] El Partido Socialista Popular surgió en 1948, como una escisión al interior del Partido Socialista de Chile, cuando un grupo de militantes se negó a seguir junto al gobierno de Gabriel González Videla debido a la promulgación de la Ley de defensa de la Democracia. Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional. Extraído de: https://www.bcn.cl/historiapolitica/partidos_politicos/wiki/Partido_Socialista_Popular#cite_note-0

[3] “La Revolución Rusa no fue obra del azar” señala Chelén, al comienzo de su prólogo a la primera edición de Diez días que estremecieron al mundo. “Diez días que estremecieron al mundo”, Editorial Quimantú, 2017.

[4] Según cuenta la familia de Chelén, el dinero de su dieta era donado, en parte, al partido y en otra para comprar libros, traídos desde Europa o Argentina. Así logró una colección de más de 10.000 títulos entre políticos y literarios. Inclusive Sergio Maurín, gerente general de la Editora Nacional Quimantú, llegó a expresar que Chelén fue decisivo por su biblioteca. Acevedo, Nicolás, “Trotsky era el demonio”. La recepción de Historia de Revolución Rusa en la izquierda chilena (2017). Inédito.

[5] Tomado de la presentación de “Diez días que estremecieron al mundo”, Editorial Quimantú, 2017.

[6]  Ibídem.

 

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Según palabras de Bertolt Brecht, Ignacio sería sin duda un imprescindible. Santiaguino y urbanita metropolitano por adopción, de niñez en los Lagos, Chile. Sus coordenadas se mueven entre territorios artísticos y de expresión escrita. Escritor impenitente del devenir de las luchas actuales, cuya prosa prolífica de seguro nos dejará un testimonio y registro de las grandes y pequeñas contiendas por preservar la lucidez y la memoria. Actualmente es estudiante de Licenciatura de Artes Plásticas en la Universidad de Chile.

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