domingo, 12 julio 2020

La Paz: la ciudad que se niega [De los ríos a las alcantarillas y de vuelta hacia el agua]

Presentación: El saber leer una ciudad, su crecimiento y sus características se hace vital no solo para quienes la habitan, sino mucho más para quienes desarrollan políticas públicas y están sobre el privilegio de la toma de decisiones. Si hay una cuestión que hermana a muchas de nuestras ciudades, es la problemática del constante desbalance producido entre una insaciable hambre de urbanización y el ignorar el ADN de nuestros territorios y sus ciclos. Sumergidos en tiempos Distópicos sin duda, nos hace falta bucear para redescubrir y descifrar esas estructuras naturales y sus coreografías, ritmos a los que hemos hecho caso omiso, con intervenciones cada vez más ciegas que han potenciado modelos de ciudades muchas veces enfermas, reflejo de una sociedad que está enfermando de paso a sus ciudadanos. En este artículo Manuel Aliaga, Máster en Asentamientos Urbanos, nos pone al tanto sobre este territorio distópico y común, brindándonos generosamente un detallado análisis de la ciudad de la Paz y sus flujos.

Retomando la premisa, de la aleatoriedad frente al crecimiento acelerado de las ciudades latinoamericanas, la ciudad de La Paz- Bolivia, con casi 800,000 habitantes,se encuentra entre las ciudades que ha corrido con algo de mejor suerte;en parte porque la ciudad de El Alto[1], su ciudad hermana, ha absorbido evidentemente gran parte de los efectos negativos de este crecimiento esporádico.Pero fundamentalmente por encontrarse asentada en un complejo sistema de ríos y valles mediadores entre el Altiplano y la Cordillera Real, que han condicionado su crecimiento. Este aspecto natural ha hecho que el tejido de la ciudad no sea disperso, que es más bien compacto y continuo, que se generen bolsillos de espacios abiertos y vistas libres y que la escala humana no se subordine al automóvil, por lo menos en términos de proporción del espacio, y finalmente que se generen empíricamente pequeñas centralidades[2] por lo que los servicios no se encuentran completamente inaccesibles.

Exploración gráfica que investiga las relaciones entre el asentamiento y suelo en la ciudad de La Paz.  Elaboración del autor. Manuel Aliaga, 2015.

Asimismo, la ciudad de La Paz ha ganado especial notoriedad en los últimos años no sólo por ser reconocida en 2014 como una de las siete ciudades maravillosas (New 7 Wonders Cities [3]), sino también por sus llamativos proyectos,concebidos e implementados por el Gobierno Autónomo de la ciudad y el Gobierno Central, tales como las Cebras de tráfico; jóvenes educadores urbanos de óptimas conductas viales disfrazados de cebras que trabajan en la ciudad desde 2001,y el exitoso proyecto de Barrios de Verdad que ha sido replicado en Guatemala, que es un proyecto de transformación y mejora masiva (settlement upgrading)en 80 áreas relegadas de la ciudad desde 2005.

Pero sobretodo, la ciudad de La Paz ha llamado la atención por intentar alcanzar en poco tiempo las novedosas prácticas urbanas de transporte en Sudamérica,siguiendo el ejemplo del Metrocable, implementado en Medellín en 2004, que es reinterpretado y ampliado bajo el nombre de Mi Teleférico,inaugurado en 2014. O el Transmilenio bogotano en funcionamiento desde el año 2000, como ya una versión actualizada de la visionaria Rede Integrada de Transporte de Curitiba de 1974, que en La Paz opera desde el 2014 y recibe el nombre de PumaKatari.

Más allá de los notables cambios del espacio urbano y la modernización del transporte, estas acciones logran, sin estar enteramente consciente de ello al ser en su mayoría buenas reproducciones, incluir a una población desfavorecida porque en esencia estas estrategias buscan revertir los efectos de la marginalización, permeabilizando las áreas bien servidas, al mismo tiempo que mejoran y conectan las áreas menos servidas, dignificando a un usuario que deja de ser el privilegiado automóvil.

En la ciudad de La Paz estas acciones, que bien podrían llamarse urbanismo de desarrollo (development urbanism) si el campo del urbanismo no hubiera estado al margen de todo este proceso debido a que las ideas provienen de la autoridad pública, han transformado de manera significativa toda la dinámica de la urbe. También en este sentido, se ha corrido con suerte, replicando estas alternativas oportunamente, aunque sin saber a cabalidad para qué sirven y lo que hacen. Sin embargo la carencia de herramientas para leer y reconocer los problemas genéricos y específicos de la ciudad de La Paz no puede prolongarse por demasiado tiempo, pues la suerte se agota.

Las últimas acciones sobre la ciudad evidencian una carencia de visión de mayor amplitud, entendida tanto en el sentido de anticipación como en el sentido de observación y asimilación del contexto urbano, que además permita orquestar las importantes acciones llevadas a cabo en este crucial momento. Más aún lo más notorio en este período de grandes y notorias intervenciones, de lucidez y operatividad institucional, que además propone un prometedor escenario de renovación de la planificación urbana, es que se ha ignorado sistemáticamente quizás el mayor problema de la ciudad: el agua.

Los ríos invisibles

Con el sostenido crecimiento tanto de la población como de la expansión urbana en la metrópoli Andina, el asentamiento enfrenta problemas inertes a la cantidad y calidad del agua, en torno a su producción y consumo. La ciudad de La Paz, no cuenta con un tratamiento de aguas residuales y la planta de tratamiento que opera en El Alto no consigue evitar la contaminación y daño a los cuerpos de agua de sus respectivos ecosistemas[4], al mismo tiempo, la accesibilidad al agua potable y su producción sustentable se mantiene como un desafío para ambas ciudades. Con el objetivo de conseguir un 100% de cobertura del servicio para el año 2036, planteado por el Ministerio del agua[5]se hace necesaria no sólo una actualización de la infraestructura, sino un análisis y replanteo del sistema y sus flujos desde la sustentabilidad y desde el crecimiento urbano y su relación con el manejo del agua. Especialmente en vista de los acontecimientos de escasez experimentados en noviembre 2016, donde más de 94 barrios de la ciudad sufrieron cortes y racionamiento del suministro de agua potable, producto de una significativa reducción de agua en las reservas, durante un periodo de la temporada de sequía extendido.

Por otro lado, de acuerdo a reportes oficiales, se han registrado al menos 50 deslizamientos significativos en los últimos 40 años[6] en la ciudad de La Paz. Y así, como la más notoria característica de la ciudad de La Paz son sus pendientes, son estas mismas las que contienen más de 300 ríos y riachuelos en su lecho,  que son negados en su condición natural para ser domesticados y contaminados debajo de bóvedas y canales que, sumados a la topografía de la ciudad, la rápida urbanización que ésta experimenta,  las intensas precipitaciones, como parte del fenómeno del Niño[7] y las irregulares temporadas de lluvia producto del cambio climático, convierten este centro urbano particularmente frágil dentro la región.

En este contexto, la conciliación con la hidrología, como característica fundamental del paisaje, ha permanecido invisible no sólo por el despojo de su condición natural, pero fundamentalmente por su sistemática negación y la falta de asimilación de su presencia. Sostenida en esta observación,el principal planteamiento de este trabajo, concibe esta menuda red de ríos y riachuelos como una oportunidad, tanto para revalorizar este aspecto esencial del paisaje, a menudo pasado por alto, como una oportunidad para solucionar los problemas relacionados con el agua y para re-imaginar la ciudad.

Exploración gráfica que investiga las relaciones entre suelo y ríos de la ciudad de La Paz. Elaboración del autor. Manuel Aliaga. 2015

Para el territorio la problemática del agua se centra en el desequilibrio, y contradicción, de experimentar sequías en sus reservas y contar con mayores volúmenes de agua, que al mismo tiempo provocan eventos adversos y sobrepasan las infraestructuras hidráulicas en época de lluvia, no pudiendo tener control directo sobre dicho recurso y no pudiendo identificar el problema del agua de manera integral.

Esta notable contrariedad yace en observar cómo la inicial fuente de agua potable de la ciudad ha sido reducida drásticamente en sólo un par de años, mientras durante la temporada de lluvia el volumen de agua sobrepasa en gran medida la infraestructura construida. Este despropósito habla sobre el fragmentado manejo de agua que se ha venido practicando en los últimos años, el cuál ha sido evidenciado claramente por el cambio climático.Éste ha transformado el origen de las reservas de agua de la ciudad, en la actualidad sólo 35% proviene de deshielos de glaciares tropicales mientras el 65% viene de precipitaciones pluviales[8], la pregunta es; si la fuente del sistema de abastecimiento ha cambiado, por qué no ha cambiado el sistema. En este escenario se hace urgente reformular una mirada dela hidrología de la ciudad, que permita pasar de la domesticación hacia la asimilación y de vuelta hacia un manejo contextualizado y asertivo.

De los ríos a las calles y de vuelta a los canales.

En la ciudad de La Paz, el río Choqueyapu y sus tributarios, han desempeñado diversas funciones a través de la historia. En el periodo colonial, el río fue más que una barrera natural para separar la ciudad española de la ciudad indígena, su nombre se traduce en Señor del oro[9], por lo que se asume que en este lugar se lavaba oro incluso antes de la fundación de la ciudad en 1548. Sin olvidar el acontecimiento en la historia de la ciudad que mejor visibiliza la relación entre la ciudad y el agua;la inundación premeditada durante el cerco a la ciudad española de La Paz, como parte de la rebelión indígena en 1781.

A lo largo de la historia de la ciudad, rápidamente se erigieron infraestructuras sobre los ríos, siendo los puentes una práctica inicial que gradualmente se convierten en canales, bóvedas y calles. Desde entonces los ríos han sido utilizados por defecto como el sistema de drenaje, función que permanece en la actualidad una vez después de estar notoriamente contaminados, se los canaliza y finalmente se los emboveda para abrir espacio frente a la expansión urbana.

El río Choqueyapu como principal río de la ciudad de La Paz, es el caso más notable de esta práctica, donde la mayor consecuencia es su extrema contaminación. Durante su trayecto el río recoge las aguas sin tratamiento de una remanente zona industrial, de gran parte de la ciudad y recoge a su vez tributarios que desempeñan la misma función de alcantarilla. De acuerdo a la agencia japonesa Jica, en su estudio del año 1993, la calidad del agua del río Choqueyapu muestra características de aguas residuales. El resultado es un cuerpo de agua híbrido, artificial/natural, que plantea la pregunta si es que contamos con un río contaminado o una alcantarilla (semi)abierta.

En la actualidad los cursos de agua en el valle de La Paz actúan de acuerdo a su altitud; la sección más alta está definida porla recolección y el tratamiento del agua, la sección media, en la cual se encuentra el asentamiento urbano, está dada por el consumo y por la evacuación del agua, en la parte baja el uso principal es la irrigación de campos de cultivo. El curso de las aguas a nivel de territorio no es considerado en sus diferentes usos, el problema más evidente es la irrigación de campos de cultivo en la sección baja, cosechas que son irrigadas con agua contaminada y luego consumidas en los mercados de la ciudad con consecuencias reales para la salud pública[10].

Representación gráfica del actual sistema y flujos de agua  en la ciudad de La Paz. Elaboración del autor. Manuel Aliaga. 2015

El actual sistema de producción y consumo de agua, es el resultado de un sistema de acumulación de obras de infraestructura hidráulica que funcionan de forma aislada y que presentan problemas localizados de difícil solución, sobre todo si se mantiene el principio enraizado de implementación de una único dispositivo, de gran costo, capaz de solucionarlo todo de una vez y por todas. En este sistema, que tampoco ha sido actualizado ni adaptado al cambio climático y al crecimiento urbano, resulta ajeno y vulnerable frente a las nuevas condicionantes.

En la actualidad se cuentan con cinco reservas de agua, que nacen como lagunas naturales artificialmente agrandadas, para la recolección de lo que en principio era una fuente de deshielo. Estas reservas dependen en la actualidad mucho más de precipitaciones de lluvia que de su fuente inicial, porque las capas glaciares se han reducido drásticamente, en lo que se conoce como pérdida de glaciares tropicales[11].

El agua de las reservas es enviada a tres plantas de tratamiento alrededor de la ciudad, para su potabilización y consumo. Las plantas de tratamiento cuentan con una red de distribución del agua potable para el consumo en las viviendas e industrias. Una vez consumidas, estas aguas servidas son vertidas mediante el sistema de alcantarillado a los ríos y riachuelos de la cuenca del valle de La Paz, así mismo, las aguas de lluvia y el flujo natural de los ríos y riachuelos se suman a este sistema centralizado de descarga de agua que no tiene distinción alguna. Las aguas de origen industrial tampoco reciben tratamiento alguno y son vertidas directamente al río.

La saturación de los canales en época de lluvia provoca filtraciones que resultan en deslizamientos en las áreas de mayor pendiente, mientras que en las áreas de lechos de ríos y en donde se juntan tributarios, las infraestructuras y canales presentan rebalses y rápido desgaste debido a la velocidad y fuerza de mayores volúmenes de agua contenidos en poco espacio y en descenso rápido.

La parte baja del Valle, en donde se encuentran los campos de cultivo, es un área que se encuentra especialmente bajo presión. Esta área que mantenía un ciclo interesante de retorno de los cultivos hacia la ciudad, y que funcionaba bajo el sistema natural de auto-purificación del río por encontrarse a una mayor distancia de la ciudad, previo crecimiento esporádico, hoy en día, adicionalmente a la contaminación, es susceptible a inundaciones durante el período de lluvias.

Frente al actual sistema, el propuesto busca idealmente cerrar ciclos y adaptarse a las nuevas condiciones marcadas por el cambio climático y por un crecimiento urbano sostenido en la ocupación irregular[12]. Este sistema busca almacenar, retener y filtrar agua de lluvia, separar las aguas grises de las aguas negras, redirigir los cursos de agua natural (que no son aprovechados) y que rápidamente son contaminados por la expansión urbana. Implementar tratamiento modular de agua residual e industrial dentro de un esquema descentralizado. Busca en definitiva, estrategias que permitan cerrar ciclos de aprovechamiento óptimo. Se ha visto necesario efectuar algún tipo de tratamiento de las aguas servidas con especial énfasis en las áreas industriales, las cuales pueden beneficiarse a su vez si se consigue recuperar materiales o energía para sí mismas. Por otro lado se propone una separación de los cursos de agua según su calidad, teniendo como principal objetivo (re)crear una red para las aguas de lluvia, las aguas grises y las aguas de tributarios que aún no se mezclan con aguas contaminadas, como una red alternativa, no sólo para descomprimir los canales centrales, sino para desacelerar y retener un volumen de agua significativo en la periferia, que bien podría ser reutilizada. En el transcurso de los ríos más importantes, es necesario restaurar ciertos espacios para la desaceleración del agua y su descontaminación, esto se puede lograr a través de pozos modulares que imiten procesos naturales de remediación, como lagunas de fitorremediación. Finalmente es necesario pensar en estrategias oportunas para los asentamientos urbanos y ocupaciones irregulares del suelo, con el fin de evitar incipientes conexiones de desagüe, sobretodo de aguas negras, a los riachuelos y quebradas. La dotación de baños secos, pero también la recuperación de prácticas vernaculares del uso y reciclaje del agua (como la recolección del agua de lluvia) de forma individual y colectiva, son alternativas que resultan interesantes para el tipo de crecimiento urbano por ocupación.

Representación gráfica del sistema propuesto y de  los nuevos flujos y ciclos de agua para la ciudad de La Paz. Elaboración del autor. Manuel Aliaga. 2015

La ciudad de La Paz es, históricamente una ciudad construida alrededor del agua. La expansión del tejido urbano tiene su origen al borde de las llanuras demarcadas por los ríos y riachuelos que la surcan; luego, al crecer,va colonizando, progresiva o aceleradamente, los valles y las pendientes que la rodean. En ocasiones encuentra otra extensión en mesetas, que rápidamente saturan el suelo habitable, pero dejan respiros y vacíos, espacios abiertos y ocultos que se pasan por alto, pero que esperan a ser revalorizados.

La alta densidad, la incipiente verticalidad, la plataforma de la sofisticada infraestructura moderna, la todavía atinada escala de la ciudad (la escala humana no se subordina al automóvil) y el tejido urbano compacto,no están dados por un diseño urbano consiente, están guiados permanentemente por el pulso que marca el paisaje. Casi todas las cualidades de la ciudad de La Paz, de las que innumerables fotografías dan fe, están determinadas por su relieve, su topografía y su hidrología, o por las posibilidades que el entorno natural inspira. Mientras atribuimos los problemas de la ciudad de La Paz a su soberbio paisaje, nos atribuimos con ligereza y orgullo sus mejores cualidades y maravillas, siendo paradójicamente en realidad, todo lo contrario.

 

Referencias Bibliográficas

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Links en el Texto

[1] El Alto al constituirse administrativamente en otra ciudad en 1984 beneficia a la ciudad de La Paz. Un ejemplo de ello es que la población en situación de pobreza en La Paz es de 14,3%, mientras en El Alto es de 36,0% según Censo 2012.

[2] El Gobierno Autónomo de la ciudad de La Paz, asume en 2017, las centralidades urbanas como modelo de crecimiento.

[3] La fundación New 7 Wonders, concluyó en 2014 que las ciudades de Doha, Beirut, Kuala Lumpur, Habana, La Paz, Vigan y Durban habían sido las ganadoras del concurso.

[4] Auditoría Ambiental Contraloría General del Estado 2013.

[5] Plan Maestro Metropolitano de Agua potable y Saneamiento 2012.

[6] Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos DEGIR 2014.

[7] Organización Mundial Meteorológica, 1994.

[8] Fernandez Katherine 2012.

[9] Medinaceli Ximena 2000.

[10] Estudio de la Contraloría Nacional Boliviana 2013.

[11] Ramírez Edson 2008.

[12] Nataly Viviana Vargas Gamboa 2014

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Recolector de espacios urbanos interesado por develar tanto la esencia y el misterio de las ciudades como sus simulaciones y poses. Nacido en el Norte, formado y moldeado en el valle Andino de Chuquiago, se aleja progresivamente de las respuestas de catálogo ofrecidas dentro del campo de su formación en Arquitectura y Urbanismo en la búsqueda por retomar la agenda colectiva y de-privatizante del espacio y sus recursos. Su colección contempla ensayos, fotografías, videos, mapas, visiones e interpretaciones críticas de los asentamientos que tanto (des)estima.

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